¿Tu lectura bíblica es un encuentro o una inspección?
3 verdades para sanar tu relación con Dios
Durante sus años universitarios, Sean McDowell se unió a un grupo de estudio bíblico con el anhelo de profundizar en su fe. Sin embargo, lo que encontró no fue un refugio, sino una atmósfera cargada de una tensión invisible. Al observar a sus compañeros, notó que cada vez que abrían las Escrituras, el ambiente se volvía pesado; los rostros se contraían en gestos de preocupación y los silencios eran incómodos. Para ellos, la Biblia no era una carta de amor, sino un campo de minas. Cada versículo parecía un examen de desempeño donde el más mínimo descuido podía detonar una sentencia de culpa.